Nada tiene el color y otras películas de Bolivia
Por Pablo Gamba Llegué a ver Nada tiene el color (Bolivia, 2022), de Gilmar Gonzales, Carlos Gutiérrez, Esteban Prudencio y Camila Rocha, y los cortos Naturvölker (Bolivia, 2022), de Gonzales; Apu (Bolivia, 2018), de Prudencio, y I, II, III, IV (Bolivia, 2017), de Sergio Bastani, porque integraron un programa del colectivo boliviano La Vertiente que se presentó en el Cine Club Municipal Hugo del Carril, en Córdoba, Argentina. Son icebergs del cine latinoamericano que se encuentran así. Las cuatro películas podrían inscribirse en el campo de la etnografía experimental y el interés por lo relacionado con el espacio percibido, vivido y concebido, siguiendo la distinción de Henri Lefebvre. Pero cuestionan la necesidad de distancia geográfica y aquella otra que se establece entre los “modernos” de los “primitivos” para poder estudiarlos, en lo que está implícita la perspectiva de una ciencia colonialista. Dirigen, en cambio, la mirada hacia el propio paisaje y la cultu...