Retrospectiva de Susana Barbará


Por Pablo Gamba 

Una retrospectiva de la obra en video de Susana Barbará se presentó el 9 de diciembre en el Kino Palais de la Casa Nacional del Bicentenario en Buenos Aires. La artista argentina comenzó en la pintura, pero su carrera tuvo un giro hacia ese otro medio en los años 2000. Sus obras en este soporte vistas en la muestra se caracterizan por la tensión entre una búsqueda de comunicación de amplio alcance para plantear el problema de la violencia contra las mujeres, por un lado, y la resistencia que ofrecen los lugares comunes del lenguaje verbal a la comunicación en la vida cotidiana y profesional, por otro. Se añade a esto una retórica basada en las emociones y el humor, y una concepción del arte como trabajo que deja huellas en los demás, y que trata de producir cambios en el entorno y en la propia vida. 

Graciela Taquini señaló el feminismo de Louise Bourgeois y el “arte ampliado” de Joseph Beuys como fuentes de inspiración relevantes para la artista en su nota de presentación de la retrospectiva. El interés de las obras vistas, sin embargo, se centra en los ámbitos de las relaciones interpersonales y familiares, y en la esfera de la vida privada. Es lo que define su alcance social y político. Varias están disponibles para todos en la página de Vimeo de la artista, por lo que inserté algunas en esta nota para que los lectores puedan verlas también . 

Hay algo que podría ser desconcertante para los cinéfilos o cinéfilas en algunos videos, y es que la artista se apropia en ellos de una forma de comunicación audiovisual característica de las piezas publicitarias, en particular de su adaptación a la difusión de mensajes institucionales. Pero hay que entender que esto puede considerarse legítimo en el campo artístico en el que se ubican, lo que no sería el caso del campo cinematográfico, salvo como parodia.

El ejemplo más evidente es Test de visión (2014-2015), que tiene una duración que parece de comercial de televisión: 53 segundos. Allí la artista recurre a la plantilla para medir la agudeza visual con el fin de transmitir un mensaje sobre la necesidad de ver claramente la violencia contra la mujer y actuar llamando a la línea de asistencia de la Ciudad de Buenos Aires. 

En Escena interior, dormitorio, día, tarde, noche, día... (2016), que dura minuto y medio, dos actores ilustran el mismo problema. La escena no debe tomarse en sentido retórico aunque parezca una sinécdoque, la sustitución de lo que es por una parte que lo representa. Lo que ocurre en la pieza es por sí mismo violencia y puede ser el preámbulo de otras agresiones o, como indica el título, un abuso que, por reiterado, se disuelve en lo cotidiano.


Escena interior, dormitorio, día, tarde, noche, día...

El uso del lenguaje publicitario tiene su expresión más lograda en 137 (2011). Es un video que consta de diversos primeros planos visuales de una cabeza vendada de mujer, a la que se escucha respirar con dificultad en primer plano sonoro, lo que crea una impresión de angustia. Una mano de hombre entra en campo y va retirando las vendas. Revela así frases escritas en ellas que son lugares comunes de la negación de la violencia.


137
 
El 137 del título es el número telefónico Gobierno de la Nación para atender situaciones de violencia familiar y sexual. Pero lo más significativo de la pieza es que en ella confluye la preocupación de Barbará por la comunicación verbal, en particular por la opacidad de las frases hechas. En este caso se trata de las mentiras que pueden decirse en una pareja. 

Barbará vuelve sobre el mismo problema del lenguaje verbal, pero con humor y referido a su trabajo como artista, en Decodificando (2014), una de las videoperformances de la muestra.
La pieza se basa en la ironía de las respuestas a la pregunta “¿Qué te pareció mi nueva obra?”, hecha por Barbará a varios participantes, que son artistas y críticos amigos. 

Lo irónico está en la falta de claridad del sentido de los lugares comunes con los que todos contestan, lo que la realizadora subraya interpretándolos como algo diferente o contrario a lo que es explícito. En conjunto, los intercambios conforman un circuito de incomunicación entre personas que se conocen, en una situación que es análoga a muchas otras de la actividad profesional de todos. 

Otra videoperformance en el que la artista trabaja la desconfianza en la palabra, pero referida a las relaciones entre hombres y mujeres, es Variaciones sobre un mismo tema (2006), la más antigua de las piezas que figura en su videografía. Está basada en las excusas que se inventan para faltar a una cita y que, aunque parecen infinitas, son siempre las mismas y por eso resultan poco verosímiles. Hay hombres que las escriben en un pizarrón, lo que le da un toque de humor feminista al video. Recuerda irónicamente el castigo de escribir 100 veces que se imponía en la escuela, porque lo que se repite son errores aprendidos en la vida cotidiana. 

La pieza llama la atención igualmente sobre la importancia que tiene la palabra escrita a mano en el trabajo de Barbará. Es algo que se inscribe en su desconfianza con respecto al lenguaje verbal, puesto que el gesto de escribir es, por sí mismo, revelador de mucho más que el sentido explícito de lo que se escribe. También Decodificando refleja en cierto modo este interés, puesto que las preguntas, respuestas y comentarios son textos escritos en láminas por Barbará y los diversos participantes.

El obstáculo que las palabras plantean a la comunicación se transforma en dificultad física del gesto que deja una huella en Tres hilos (2022). El video es una memoria emotiva de la difunta madre de la artista que, por su avanzada edad, ya no podía completar la tarea de bordar una larga frase cuando se grabó la pieza. El texto escrito en la tela para guiar el bordado hace referencia a un tierno recuerdo de infancia de Susana Barbará. Reescribirlo con hilo y aguja es una manera de darles una vida nueva y perdurable a las palabras con la acción de bordarlas. Conforma, además, parte de trama de la identidad femenina de los dos personajes. 

La madre es consciente de la limitación que le impone la vejez para bordar y lo dice. Sin embargo, intenta avanzar con la tarea hasta donde es capaz de hacerlo, dando indicaciones a la hija para que aprenda. El diálogo entre las dos se escucha en off. El personaje de la madre queda siempre fuera de cuadro en los planos cerrados del video salvo por lo que respecta a sus manos. Esto es revelador de lo que es el arte para Barbará: un trabajo manual como los que muchos podemos hacer hasta donde somos capaces, que se transmite y deja una huella material y emotiva que trasciende la muerte, y cuyo alcance se expande con el video. 

La cuestión del trabajo, sin embargo, se hace problemática en las dos piezas de la muestra que rescatan la memoria de la hilandería fundada por el bisabuelo de la artista, Cayetano Gerli, y que fue a la quiebra en los años noventa por la apertura de la economía argentina a la competencia desigual con el extranjero. Queda fuera de campo en estos casos la labor de los trabajadores de la empresa y las heridas que pudo dejar el cierre de la fábrica en sus familias. 


Hay lugar para la metáfora?

En Hay lugar para la metáfora? (2021) Barbará da otro giro hacia lo autobiográfico que hace de esta pieza una de las dos más interesantes de la muestra, junto con Tres hilos. Por otra parte, es la única en la que los problemas que plantea el sentido de las palabras se hace extensivo a las imágenes, las cuales tienen un aspecto enigmático que llama a interpretarlas. Es algo que lleva a la hipótesis de la metáfora planteada en el título. También es la pieza que mejor demuestra otra característica de los videos de la artista: la importancia de su trabajo con el sonido. 

Hay un plano que conecta esta pieza con Tres hilos: el esfuerzo de una hormiga solitaria para transportar un enorme pedazo de hoja de planta. También lo hace la presencia en campo únicamente de las manos que ejecutan tareas. Aquí son de la artista, que prepara un material con un cepillo de alambre en un plano y pinta en otro. De modo que está igualmente planteada la cuestión del arte como un trabajo que consiste en actuar sobre diversos materiales.

El video mismo adquiere un espesor de materia trabajada a mano cuando la artista muestra la preparación del material sobre un vidrio grabada a través de este, en contrapicado. El plano da la impresión de que el soporte audiovisual es de algún modo “amasado”. 

Sin embargo, en el plano inicial no hay manos y se ve un aparato cuyo funcionamiento se hace sentir como una pulsación por la maneara como tensa y levanta un cordón, además del sonido análogo a la respiración. Es una imagen inquietante, que causa la sensación de miedo que pueden producir las máquinas que funcionan solas, como si tuviesen vida propia. 

El trabajo de Barbará en Hay lugar para la metáfora? es, por tanto, también una manera de vencer los sentimientos que se expresan en esas miradas. La pregunta retórica por las metáforas puede igualmente hacer referencia a situaciones en las que el miedo es difícil de entender, pero hay que actuar para vencerlo. “Angustia existencial” es una expresión que no suena en la época en que vivimos, pero puede ser eso. También está planteada aquí la cuestión de los objetos que se hacen extraños y se vuelven contra los que los crearon con su trabajo, otro supuesto anacronismo: la alienación.

El plano final del cristal que se rompe ruidosamente, después del que observa el trabajo de la hormiga, es un indicio de que el miedo se vence de golpe, con una acción que produce un quiebre. El plano anterior, en el que la boca de la artista, con los labios pintados, se abre paso por un papel rasgado es otro símil de la hormiga y, por tanto, de la artista que va abriéndose paso con la fuerza vital que la mueve a trabajar los materiales. El arte que en los videos sobre la violencia contra la mujer se propone impulsar cambios en la sociedad se muestra aquí como una práctica de afirmación y sanación personal. 


Al paraíso

No puedo terminar esta nota sin un comentario sobre Al paraíso (2018), el video más conocido de Susana Barbará. El motivo del pasaje de una situación a otra de Hay lugar para la metáfora? y el trabajo de la artista con los lugares comunes convergen aquí en una representación del tránsito hacia otra vida. Puede ser la que se ofrece a los creyentes de diversas religiones como premio por su virtud, vista con ironía, pero también aquello a lo que nos referimos cuando decimos “quemar etapas”, por ejemplo. En todo caso, se trata de un tránsito hacia un futuro diferente y mejor. 

Al paraíso es un video de pantalla dividida, aunque no bicanal. Lo aclara la descripción de la videografía de la artista. No son dos imágenes diferentes las que se ven, puestas una junto a la otra en una proyección, sino una imagen que se divide en dos partes. El orden de aparición de las mitades desafía cómicamente el de la creación del hombre y la mujer en el Génesis

La parte de la izquierda aparece en el limbo negro antes que la de la derecha. Es la que corresponde a un personaje femenino que atraviesa caminando un jardín en dirección hacia una puerta. Está semidesnuda, cubierta solo por una sábana que deja caer después de cruzar la puerta. 

El hombre camina por el mismo lugar y en la misma dirección dándole la espalda a la cámara, pero desnudo y seguido de cuatro perros que se detienen y lo dejan cruzar solo la puerta. Se lo ve en un plano más cerrado, lo que permite apreciar mejor la belleza de su cuerpo. Evidentemente, la mirada de la autora implícita se deleita con eso. La ida al cielo representada en la pieza no es un pasaje que excluya los placeres. 

La comparación entre los sexos que parece haber en esta pieza es irónica, sin embargo, porque, ¿cuál es la diferencia significativa? Por lo que a esto respecta, el sentido alegórico falla. No hay un camino verdaderamente diferente del hombre y de la mujer. La alegoría, entonces, es otra, para mí. Al paraíso va más lejos en su avance hacia un mundo mejor que sus personajes divididos. Por tanto, también le plantea un camino por recorrer al público. Si hay una transformación que el arte proponga en esta obra, es la que debería llevarnos en dirección al paraíso de la igualdad.

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