As florestas da noite
Por Pablo Gamba
El segundo largometraje de Priscyla Bettim y Renato Coelho, As florestas da noite (Brasil, 2026), se estrenó en la sección Olhos Livres de la Mostra de Tiradentes. El primero, A cidade dos abismos (Brasil, 2021), que se presentó por primera vez en el festival de Curitiba Olhar de Cinema, estuvo también en IndieLisboa y en el Festival de Cartagena, y es una obra recordada por su lado B de São Paulo, la capital industrial del Brasil. Allí desarrollaba una historia de cine negro que tenía como protagonista a una mujer trans en busca de venganza por el asesinato de una amiga, también trans, en Noche Buena.
En As florestas da noite volvemos a la misma ciudad, la de la noche paulista y sus personajes. El género es el musical, y otra referencia en el cine de Bettim y Coelho son los cortos experimentales en Super 8 Visão 2013 para Roberto Piva (Brasil, 2013), A propósito de Willer (Brasil, 2016) y Sem titulo #2 (Verónica) (2020), que homenajean a figuras de la cultura transgresora. En el elenco está la actriz y cantante trans Verónica Valenttino. Ella y el poeta Claudio Willer fueron parte de A cidade dos abismos. El segundo largometraje está dedicado a Willer, con quien podemos vincular la cita del poema “The Tyger” (1794), de William Blake, y su simbología del Tigre, figura simétrica opuesta, por su experiencia, a la inocencia del Cordero.
La reunión de personalidades destacadas de la cultura alternativas de Brasil en As florestas da noite puede ser por sí misma una razón para que el público que las conoce vaya a ver la película en ese país. Participan también Helena Ignez, actriz emblemática del cinema marginal de los sesenta y setenta, y que no ha dejado de trabajar, y el cineasta, además de actor, Renan Rovida, sobre cuya Idade da pedra (Brasil, 2024) escribimos. Entre los actores está igualmente Silvero Pereira, fundador del colectivo As Travestidas de Ceará, del que fue parte Valenttino. La película está dedicada al dramaturgo Zé Celso (José Celso Martínez Correa), una de las figuras importantes del teatro contemporáneo brasileño.
Como es frecuente en los filmes innovadores que programa la Mostra de Tiradentes, el encuentro del teatro con el cine marca la actuación en As florestas da noite. También con la literatura: los personajes dicen textos de Antonin Artaud, Henri Miller y otros autores. Reiteradamente interpelan a los espectadores y espectadoras mirando a cámara, como si estuvieran en un escenario. Los cineastas juegan con esto, recurriendo a los encuadres frontales para desestabilizar el montaje plano-contraplano, lo que se extiende notablemente desde el comienzo a rupturas de la continuidad del espacio. Son detalles que ubican el estilo en la que en Los Experimentos hemos venido identificando como “segunda modernidad”, siguiendo al crítico Isaac León Frías, por apropiación de recursos del cine de finales de los cincuenta, y los años sesenta y setenta.
La dominante formal es la atmósfera nocturna que transfigura también los lugares de São Paulo donde se filmó As florestas da noite. Otro dispositivo cohesionador es la trama de historias cruzadas, entre cuyos personajes, identificados con intertítulos que segmentan también la trama, se destacan el ladrón Jean y Sara como principales. Jean tiene una historia con Milo, primero, y otra con Antônio, después; Sara con Débora y con Gaspar. También hay una muerta en torno a la cual convergen los personajes y uno que arrastra un carro por la calle también los conecta.
Pero As florestas da noite es un musical, donde hay números de canto y baile que cobran relevancia por sí mismos sobre el desarrollo de las historias, y así interrumpen la trama, como los planos modernistas quiebran el montaje habitual. La cuidada fotografía en 16 mm en blanco y negro de Rodrigo Pannacci hace que las luces difuminadas de la ciudad exploten la noche cohesionadora de un modo que refiere a la versión punk de “So morto (Burning Night)” cantada por Verónica Valenttino: “See the city lights. I’ve never seen you shine so bright”. Hay otras luces con las que se juega, como las linternas de los ladrones Jean y Milo, mientras que la repetición de un fragmento del día rompe la continuidad del tiempo como pasa con el espacio.
La noche refiere así a la experiencia ardiente del Tigre de Blake como opuesta a la ciudad, quizás no inocente, pero sí ingenua, del día de los corderos. Otro símbolo es la perla que Jean parece haber extraído de su pecho de día, en el que de noche vemos una enorme cicatriz, como si fuera lo que hace palpitar su corazón. Pero la atmósfera que se conforma en el argumento en torno a los personajes noctámbulos, contraculturales, transexuales, infractores de la ley y que no respetan, ni siquiera, la barrera entre la vida y la muerte, es también la de un apocalipsis que un sueño, un gato negro y un temblor anuncian. Tiene como correlato una insurgencia violenta urbana de la que la prensa y la radio informan de un modo que recuerda a O bandido da luz vermelha (1968), la obra maestra del cinema marginal de Rogério Sganzerla donde actúa Helena Ignez.
Es una guerrilla que, además, parece que se extiende a la ciudad desde una obra de teatro. Pone en tensión así también el cuidadoso arte de As florestas da noite con otro ardor tigresco o, quizás sería más preciso decir, con la nostalgia del poder transgresor de películas como las de Sganzerla, así como también de Luiz Rosemberg Filho, otra referencia clave de Bettim y Coelho. En todo caso, lo que persiste aquí de la insurrección política es el impulso de rechazar las narrativas hegemónicas para seguir haciendo un cine radicalmente diferente, aunque su disidencia se inscriba hoy en una tradición de rupturas.
En la voluntad de resistencia es donde hallo el valor de películas como esta, más que en los diversos homenajes que hay en As florestas da noite, en su insistencia en que otros cines han sido, son y serán posibles. También en la resistencia que se prolonga en el film de la tradición disidente del travestismo y la transexualidad, que parecía haberse institucionalizado en la agenda progresista de los gobiernos, pero que hoy volvemos a sentir amenazada.


Comentarios
Publicar un comentario