A donde nos lleva la fe de José Gerónimo
Por Pablo Gamba
En la competencia de cortos del Festival de Rotterdam se estrenó la película dominicana A donde nos lleva la fe de José Gerónimo (2026). El director, Juliano Kunert, tiene una vasta carrera como asistente de dirección que incluye su participación en Pepe (República Dominicana, 2024), de Nelson Carlo de los Santos Arias, que ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín.
Una referencia inmediata es Nada fuera de la isla: puentes (República Dominicana, 2025), sobre la que escribimos en este blog. Ambas son ejemplos de la profundidad que alcanza el desarrollo reciente del cine en el país caribeño, en películas de la vertiente contemporánea de la etnografía experimental.
Las coincidencias me llevan a pensar en que Kunert se propuso seguir un camino análogo al de Dalissa Montes de Oca, la directora de ese otro film: el motivo del viaje, el interés por la gente de diversas comunidades rurales, la sensorialidad trabajada en torno a la fotografía fílmica en blanco y negro, de precioso alto contraste aquí, pero también en color y en video analógico; la fragmentación, el desencuadre, la sincronización/desincronización del sonido.
Pero A donde nos lleva la fe de José Gerónimo se desarrolla más significativamente en otra dirección. Hay un movimiento de la cámara al comienzo, como si se hubiese dejado de filmar y, por tanto, de enfocar lo que se estaba registrando, que marca implícitamente una intención de desviarse. También un sonido que se siente como el de una falla mecánica, y sería así diegético, pero se extiende como si fuera una música extardiegética entre de percusión y ruidista.
Todo esto me plantea una duda sobre la ortografía del título. ¿No habría que haber puesto “a dónde”, en modo interrogativo, y no como está, en afirmativo? Escribo esto porque lo que define la experimentalidad en películas como esta es el cuestionamiento de las prácticas habituales del documental etnográfico.
Es algo que queda claramente planteado, aunque también implícitamente, por la inclusión de una parte rodada del modo convencional, un video del Archivo General dominicano. Su materialidad de VHS se evidencia en la textura, pero también en las fallas y en las partes de pantalla azul. Se reproduce la cinta en un recuadro que técnicamente obedece a la diferencia de resolución, pero metafóricamente es también un modo de hacer notar lo restringido de la concepción del documental que rige ese cine, extensiva a su intención de investigar la identidad dominicana.
A donde nos lleva la fe de José Gerónimo nos hace sentir la fricción con lo real cuando su registro produce un extrañamiento de la verosimilitud de lo etnográfico. Un ejemplo es el encuadre “defectuoso” de un hombre maduro, evangélico, al que no se identifica, aunque todo apunta hacia que es el José Gerónimo del título. No solo se lo filma en un plano medio lateral, mirando hacia una entrevistadora que permanece fuera de cuadro, sino que, literalmente, se le corta el rostro, saboteando así el elemento central de identificación de un personaje en la práctica cinematográfica convencional.
Otro uso significativo de este recurso lo encuentro en una procesión callejera, filmada de modo contrario a las prácticas inmersivas de Jean Rouch: desde lo alto de un techo, a escala de gran plano general. Esta es una película sobre diversas expresiones de la religiosidad popular, pero la perspectiva destaca allí el rudimentario cableado del pueblo. El desencuadre aporta así una pincelada de contexto socioeconómico a la ceremonia con un detalle en que seguramente no repararíamos en un documental que no sea este. Otros desencuadres son productivos sensorialmente. Abren momentos de pura percepción en el proceso de identificar lo que se ve, como un perro, por ejemplo.
Por lo tocante a la fragmentación, un plano del comienzo, del territorio donde entendemos que se encuentra alguna de las varias comunidades donde se filmó la película visto desde un avión, sugiere que es del viaje a ese lugar para el rodaje. Pero hay otro plano análogo que, por hallarse antes del final, no remite a la partida. Es una ruptura de la lógica narrativa que se multiplica a escala menor con planos que son fragmentos de acciones que no se desarrollan narrativamente ni de un modo descriptivo, como es lo que se esperaría en un documental. El montaje responde a otra lógica, de conexiones abstractas, lo que también abre lo etnográfico a una exploración sensorial, lo que en esta película incluye registrar en color, pero también jugar con los colores.
Lo más significativo, sin embargo, es el trabajo con el sonido. Su omisión en gran parte del documental en video inserto en el documental fílmico pone de relieve lo que ocurre con las imágenes en ausencia del recurso de la voz expositiva que las articula. Se percibe como una dispersión, por una parte, pero por otra da más espacio para explorar lo que se ve y encontrar otras conexiones entre planos reunidos por coincidencia espacial o de los motivos, como los de las imágenes o las ceremonias religiosas. Cuando reaparece la pista sonora, crea una engañosa sensación de sincronización que llama a pensar en este aspecto del montaje, en la correlación que se establece entre imágenes religiosas y campanas también.
El sonido me lleva a encontrar en Reassamblage (1982) una referencia mediata, pero más trascendental, de A donde nos lleva la fe de José Gerónimo. Por su cuestionamiento de los procedimientos etnográficos, la película de Trinh T. Minh-ha es una obra clave de la crítica del enfoque colonialista y de la autoridad de representar que se arroga el documental.
No sé si el corto de Kunert será una película no sobre sino hecha con aquellos a los que filmó, como se propuso la cineasta vietnamita, pero la dominante en A donde nos lleva la fe de José Gerónimo es también la que Bill Nichols llama “modalidad reflexiva” del documental. Hoy es una inquietud transversal en gran parte del documentalismo que identificamos como contemporáneo, pero esta película se centra en eso. Es una razón más para preguntarme por el acento interrogativo que creo que le falta al título. Este es un cine hecho como si fuera pregunta.


Comentarios
Publicar un comentario