Conversación con Bruno Varela


Por Pablo Gamba 

El artista audiovisual mexicano Bruno Varela tiene un nuevo largometraje, El prototipo (2022), que ha estado en el festival Cámara Lúcida, de Ecuador, y en el Festival de Cine Radical, en Bolivia. Es un recorrido internacional que comienza de la manera incierta propia de una obra experimental como esta, o “de investigación”, como él prefiere llamarla. Se inicia también en una dirección acorde con la carrera del realizador, en la que es clave el vínculo con lugares de un Sur cultural y político, además de geográfico, como Oaxaca, Chiapas y Yucatán, en México, y Bolivia, en Sudamérica. 

Varela nació en el DF de México en 1971, y es una de las más importantes figuras del cine experimental mexicano y latinoamericano actual. Su producción es abundantísima, de lo que da cuenta su perfil en Vimeo. Allí están libremente a disposición de quien los quiera ver numerosos trabajos, entre ellos obras claves como Estela (2012), Tiempo aire (2015), Mano de metate (2018), codirigido por su hija, Eugenia Varela, que aún era una niña, El monolito (2019) o las películas que integran el que podría llamarse “ciclo neón”.

Obras de Varela han participado en el Festival de Ann Arbor y el de Oberhausen, donde por Tiempo Aire ganó el premio E-flux, que se confiere a una obra que “reconfigura el potencial poético y eléctrico de las imágenes en movimiento en una era de circulación planetaria de la información”. También en el Ficunam, el Festival de Morelia y la gira Ambulante en su país natal, y la Bienal de la Imagen en Movimiento, en Buenos Aires. Han llegado incluso a museos como el Guggenheim de Nueva York, el Instituto Getty, en Los Ángeles, y el Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. 

Es un currículo impresionante y, sin embargo, Bruno Varela parece ser un realizador no lo suficientemente bien conocido todavía. Sus estilo es sorprendentes por su montaje aleatorio y la tensión que crea con los textos que, en subtítulos, desempeñan una función análoga a la de la narración en el documental o el ensayo fílmico. A esto se le añade en El prototipo otro tenso diálogo de motivos, el que se da entre la ciencia ficción y las cosmologías de los pueblos originarios.

También se destaca Varela por su manera de emplear el metraje encontrado y su propias películas como archivo, y el gusto que comparte con muchos otros cineastas experimentales de hoy por los soportes fílmicos y electrónicos obsoletos, la película vencida y el trabajo con el escaneo digital. Todo esto, en su caso, bajo el impulso de un singular pensamiento sobre el cine que cristaliza en propuestas como las de “materialismo aleatorio” y “ficción especulativa”. 

Sobre El prototipo y su cine conversé con Varela en un Live de Los Experimentos. Rebasamos el derecho de palabra de una hora que nos concede la plataforma Instagram, por lo que hubo un corte en la última pregunta. Pero después retomamos.


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