Los exiliados de la(s) pantalla(s)

 


Por Bruno Varela 

El cine post pandemia sucede entre los confines y la intimidad, implosión-explosión. Fragmentación, repeticiones, clichés. La vida pantalla amplificada, organizada en (re)cortes, transiciones y ensamblajes de tiempo no lineal, se nos presenta como una simultaneidad de secuencias. Películas incompletas, clips, recuerdos, apariciones. 

¿Como posicionar un cine disidente, lateral, político y de investigación? Desde el que irradien preguntas, modos de hacer y de pensar. Entre los pliegues de los múltiples Sures del orbe, se desarrollan investigaciones, intercambios, microclimas, laboratorios. La reinvención de la ruinas del cine que no fue, que no ha sido aún. Imaginado desde la cenizas y los desechos. Desprogramando la obsolescencia, nuevas vida para viejas máquinas. Apenas estamos aprendiendo lo que puede hacer este monstruo. 

Cine(s) conjugado y conjurado en presente mutable, horizonte de caída libre, aceleración sin sentido ni historicidad. Por eso cine-fogata y madriguera; de pausa y conspiración. 

En la lucha de clases que se establece desde la imágenes-sonoras, las entidades pobres se filtran, gotean, son porosas y operan por capilaridad. Exhibiendo sus costuras, pliegues, deficiencias, palpitaciones, cacofonías. Insistiendo en su naturaleza técnica y mágica a la vez, apariciones de mundos posibles, imprevistos, fantasmales. Anticipando el cine por suceder. 

Los festivales están cada vez más corporativizados, entre las agencias de viajes, la especulación financiera, la comida sana, la “gentrificación” y los campamentos temáticos. Parece (una vez más), que las grandes pantallas se vuelven sensibles a las prácticas experimentales y su promesa de impacto, novedad y exotismo. Los Foros radical chic, posicionan cuotas de voces y miradas segmentadas que oxigenan la oferta, indígena-queer-archivo-matérico-geológico-imperfecto-militante-negroespeculativo. Slogans móviles, conjuros de inflación, soplos. 

Tendencias y atractores, todo el tiempo In-tensión entre ruptura y domesticación. La realidad es que el complejo fenómeno del cine actual, es parcialmente invisible, se da en pequeños foros, canales de vimeo o youtube, haciendo fila entre las millones de “aplicaciones” de festivales, compartido en redes, proyectado entre amigxs, spam. Películas señuelo esperando ser vistas por algún curador posicionado, soñando con pantallas promesa, por venir. 

Es tan importante la agencia colectiva de mostrar y escribir, como la actividad de hacer las películas. También ver-oír es una forma de trabajo no remunerado, político y creativo. 

Abrir El Prototipo en Los Experimentos es un honor y una investigación de las posibilidades de circulación. Dotar de un marco a la pantalla dentro de un proyecto editorial que se lanza a la vorágine, anticipándose como importante y singular. Una invitación y una provocación.

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