Acordate, dame un beso al despertar y otros cortos de Anima Latina

 

Por Pablo Gamba 

Del 2 al 7 de mayo se presentó Anima Latina, festival dedicado a la animación latinoamericana que se lleva a cabo en Buenos Aires. La VI edición tuvo como aspecto más destacado una retrospectiva de la animadora argentina Estefanía Clotti, que compitió, además, con Acordate, dame un beso al despertar (2021). Pero no incluyó competencia de largometrajes, como sí lo había hecho el festival en años anteriores. Es algo atribuible a la crisis actual de Argentina. 

Los que otorgaron los premios se decantaron por no repetir galardones para una película que llegó a Anima Latina después de un largo y exitoso recorrido. Es el caso de Los huesos (Chile, 2021), de los realizadores del largometraje La casa lobo (Chile, 2018), Cristóbal León y Joaquín Cociña, que venía de ser el mejor corto en la sección Horizontes del Festival de Venecia y en Argentina había estado en Mar del Plata y en Anima, en Córdoba. El jurado de la Competencia Internacional resolvió recompensarla con una mención honorífica. 

Los huesos es una obra que ha sido celebrada por su lúcida reflexión sobre la naturaleza de la animación, en tanto animar significa “dar vida”, y por su estética macabra. Los cineastas han señalado como referencia a Vladislav Starévich, lo que es coherente con la manera como se presenta a sí mismo en su ficción el cortometraje, como una película de 1901 encontrada bajo tierra durante la construcción del Nuevo Museo de Santiago. También la animación de huesos y otros restos humanos de fantasía hace referencia a la técnica de este pionero del stop motion, que decidió trabajar animando insectos muertos por la dificultad para filmarlos con vida. 

Pero la película es también una sátira de animación de cadáveres políticos, realizada en el contexto de las protestas populares de 2019, las cuales fueron canalizadas mediante el proceso constituyente que terminó en fracaso. Hay referencias explícitas a Diego Portales y Jaime Guzmán, defensores de los intereses oligárquicos e ideólogos o redactores de constituciones, el primero a comienzos del siglo XIX y el segundo en el XX, de la que sigue vigente, la de 1980. Guzmán fue colaborador de la dictadura de Augusto Pinochet en ese y otros temas jurídicos. 

Ahora bien, todo esto ha sido dicho en comentarios sobre esta película. ¿Qué podría agregarse, considerando la perspectiva del tiempo transcurrido desde su estreno? Quizás poner énfasis en lo sintomático, en que el humor furioso se orienta aquí exclusivamente hacia el pasado, con ceguera para cualquier perspectiva de futuro salvo la de juntar partes de cadáveres para crear frankensteins políticos. Probablemente reflejó en esto el espíritu de las protestas más profundamente que lo que se quisiera creer, y resultó involuntariamente profética.


O cacto

La ganadora de la Competencia Internacional, O cacto (Brasil, 2023), de Ricardo Kump, se decanta por lo fantástico en una vertiente que se aparta de los temas políticos de Los huesos con una mayor profundidad y oscuridad simbólica, hacia un horror cósmico como el de H. P. Lovecraft. El corto está basado en el cuento “Ser polvo”, del escritor argentino Santiago Debove, pero también en la pintura de Vincent van Gogh y en los videojuegos. Representa gráficamente, sin palabras, la experiencia de transformación de un adicto a la droga, presumiblemente al opio, en la planta del título. 

Es muy bueno en O cacto el trabajo con la textura de la pintura cuarteada y la bidimensionalidad como correlatos visuales de la disolución física alucinatoria del personaje. Se conjugan con las representaciones delirantes de la descomposición, como los insectos que devoran el cuerpo, el asomarse de los huesos y el crecimiento que no se detiene de los pelos, y las aves que buscan los ojos para vaciarlos. De este modo intenta hacernos sentir el horror de la muerte al llamar la atención sobre lo que tiene de imposible de entender, aunque apelando a la razón por lo que respecta a la motivación realista de las alucinaciones. Es difícil, sin embargo, producir hoy imágenes realmente capaces de causar miedo, dada la atrofia de los sentidos y la sensibilidad debida el exceso de estímulos audiovisuales. O cacto puede resultar, por tanto, una obra más bella en su estilo que terrorífica. 

En la melancólica ganadora de la Competencia Latinoamérica de Videoclips, la pieza creada por Clara Rodríguez para el tema “Las miradas perdidas”, de Lali Gaspari (Uruguay, 2021), se combinan la iluminación, texturas, el diseño de la muñeca protagonista y la paleta de color para crear una atmósfera de demoledora tristeza. De este modo responde visualmente a la letra de la canción, en la que una chica le habla a su novio de su depresión. 

Si en Los huesos la animación hace honor a su nombre para darle vida a lo muerto, aquí crea un estado emocional que es como una aplastante muerte en vida, y que la propia historia cuenta cómo se hace música para el personaje, llevándolo hacia el piano. Hay un elemento que apunta más allá de lo psicológico y lo relaciona vagamente con una realidad social. La frase del título se refiere a una expresión que atribuye a los habitantes de Montevideo y que tiene un correlato en la representación de la ciudad en el clip. El personaje se presenta así como una joven enferma, pero por su sensibilidad para con lo que la rodea. Lo que la pieza visual y la música plantean, sin embargo, es un disfrute mórbido de la melancolía por medio del arte, no una reacción contra ella.


Siguiendo con los cortos en stop motion, otro sobresaliente, a mi manera de ver, pero que no recibió premios, es Las peripecias de Sir Percival (Argentina, 2022), de Becho Lo Bianco, Mariano Bergara y Javier Mrad. La técnica de animación con objetos reales es irónicamente usada en esta película para relatar una historia que se desarrolla en un mundo análogo a los virtuales de los videojuegos. “Eleva” así un molinillo de pimienta a la altura épica de un caballero andante y las piezas de un juego de té se convierten en princesas chinas. Además, hay un montón de figuritas de cerámica que el héroe rompe para obtener las monedas virtuales que el juego da como recompensa. Es un tipo de placer físico rebelde que jamás podrá ofrecer un entretenimiento virtual. Habría que agregar, con ironía, que tampoco la experiencia del cine. 

En la competencia nacional estuvo Pasajero (2022), del cineasta de animación más destacado de la actualidad en Argentina, Juan Pablo Zaramella. Es un corto que sobresale por su trabajo con la técnica de los recortes, tematizada por la importancia que tiene en la historia un objeto de papel, un diario, y la bidimensionalidad como metáfora de la falta de inteligencia para captar un chiste. Pero creo que no está a la altura de las mejores piezas de Zaramella, que para mí son las que ha hecho con la participación de actores, como su obra maestra, Luminaris (2011). 


Carne de Dios

El jurado se decantó por lo espectacular al escoger al ganador de la Competencia Argentina. Carne de Dios (Argentina-Colombia-México, 2022), de Patricio Plaza, es un corto de terror de un estilo identificable con el animé y que resalta por su desbordamiento psicodélico, aunque con una motivación realista, como O cacto, que aquí son los hongos alucinógenos. Hay en esta película una crítica de los abusos sexuales de los sacerdotes católicos que se remonta a los que podrían ser tiempos de la Colonia con una niña indígena. Incluye la representación de Cristo como un supervengador característico de la animación japonesa comercial. 

Tanto O cacto como Carne de Dios pusieron de relieve el cuerpo como un motivo destacado de la selección de este año en Anima Latina. Más significativos, sin embargo, me parecieron los acercamientos a la corporalidad, no masculina sino femenina, en dos cortos en particular. Uno es Porno doméstico (Argentina, 2021), de Inés Labarrère Ventoni, sobre la sexualidad en tiempos de confinamiento por la pandemia del Covid-19. El otro, más profundo en el tratamiento del tema sexual, es La vulvalaxia (Perú, 2021), de Sabrina Franco y Alejandra Gómez de la Torre. 

La vulvalaxia es una obra próxima a Carne de Dios por lo tocante al despliegue de imaginación visual en torno al cuerpo, pero todo lo contrario por lo que respecta a la culpa. Como en esa otra película, además, la convencionalidad del estilo gráfico se pone en tensión y estalla por causa de lo sexual. En el corto peruano, sin embargo, eso lleva a una imaginación gozosa; en el argentino, a una fantasía truculenta de la destrucción del cuerpo como purga del pecado.  


La vulvalaxia

Pasando a Estefanía Clotti y su retrospectiva, lo que hace de Acordate, dame un beso al despertar una obra excepcional es el uso del material del archivo familiar. Con este recurso, Clotti construye una pieza que se distingue de aquellas, tan frecuentes en la animación, que hacen abstracción de aspectos del contexto para relatar historias que aspiran a ser universales, lo que es el caso de Pasajero, por ejemplo. Este cortometraje, en cambio, tiene una trama creada sobre la base de los intercambios entre miembros de la familia que se escribían cartas aunque vivían en la misma casa. Son fragmentos de historias cruzadas de mujeres que transmiten una fuerte impresión de realidad concreta, pero sin que lleguen a individualizarse por completo. 

Esto se debe a que este collage sonoro de textos, leídos en voice over, tiene como correlato otro, visual, de reproducciones en papel de fotos e imágenes de videos familiares, intervenidas pintándolas, creo que con acuarela, así como por el pegado de algunos objetos, roturas del papel y otros procedimientos ‒una forma original de emplear una técnica común en la animación, que es la rotoscopía‒. Incluye también partes del sonido original de las grabaciones y, para poner en evidencia los procedimientos de elaboración, ruidos como los del escáner y la impresora. El soporte material se hace palpable así de un modo distinto al fílmico o las cintas de video, a los que tanto culto se les rinde hoy en día cuando se usan fragmento de películas familiares. 


El resultado es una pieza poética que no documenta hechos de una vida individual o familiar como es lo usual en este tipo de películas documentales. Lo que se crea aquí es una atmósfera de sentimientos que va más allá de eso, y con la que los que los espectadores y espectadoras pueden identificarse más que con personajes. De este modo se reivindica una opción que proviene del cine experimental frente a la búsqueda de la trascendencia por la puesta en relación de lo personal con lo histórico: la representación subjetiva de la experiencia del tiempo que es la memoria. 

En el contexto de la muestra, otros dos cortos que integraron la retrospectiva de Clotti, Cómo hacer una casa (2018) y Los trenes se detienen aquí (2018), se vieron como antecedentes de la manera de narrar y las técnicas de Acordate, dame un beso al despertar. Apuntan, por tanto, no hacia lo que ha sido sino lo que podría ser su trabajo futuro. Es un buen criterio de selección de obras de una artista cuya carrera está en el punto en el que parece estar la de ella.

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